El Hombre Araña
Hoy estaba sacando fotocopias en una mini imprenta dentro de una galería, en la calle Lavalle.
Alpedeando, aburrido, levanto la vista y veo que en la vidriera, algún antisocial de uñas largas había rasqueteado las letras que se encontraban adheridas a ella.
Sé que en momentos de angustia uno hace cualquier pelotudes, como morderse las uñas, tirarse del pelo, empujar viejas por la escalera... pero... rascar una letra en una vidriera?!
Aparte, en qué momento tenes la chance de hacer ese tipo de destrozo? Si cuando la galería está abierta siempre hay gente en el local, que era de 2 x 2 y pura vidriera con letras.
Es decir, el boludo que arranca las letras se toma el tiempo de actuar encubierto, entre sombras igual de boludas que él, aprovechando la tranquilidad de un negocio cuando nadie mira. Sospecho del que cuida la galería, voy a investigar si anda con las uñas largas.
Y los que arrancan las publicidades de las paredes? Que recompensa se puede obtener de hacer bosta un volante que dice "enseño inglés" ?! O dibujarle un bigote a Natalia Oreiro en una pared. O plasmar una pija voladora aterrizando en el bigote de algún político...
Este tipo de "arte del exabrupto" es una prueba más de aquello que no necesita pruebas: somos destructivos, y tenemos mucho tiempo al pedo. Podría agregar a este esbozo de teoría que "la tenencia de marcador indeleble genera presunción criminal".
Enfrente de casa tengo un taller mecánico de paredes blancas. Cada tanto pintan, no porque su fin último sea obtener el blanco "Ala", sino porque siempre pasa algún corazón con complejo de pintor y le escracha un "Gordi te quiero", o "Pame perdoname", o "Vendo Renault Clio Full Full".
Noto con cierta bronca que cada vez duran menos las paredes limpias. No se si es porque hay más enamorados o porque la venta de coches se fue para arriba. Pero es atractivo ver esta guerra pinturera que se desarrolla en la pared del taller.
Será que la maldad y el aburrimiento se mezclan de maneras poco ortodoxas, y generan resultados de este estilo.
Seguramente esos que van por la vida arañando los carteles ajenos, tienen bajo las uñas una frustración animalezca sin correa. Bienaventurados los que sepan expresar su amor sin mancharse las manos.
AtroZ.
Alpedeando, aburrido, levanto la vista y veo que en la vidriera, algún antisocial de uñas largas había rasqueteado las letras que se encontraban adheridas a ella.
Sé que en momentos de angustia uno hace cualquier pelotudes, como morderse las uñas, tirarse del pelo, empujar viejas por la escalera... pero... rascar una letra en una vidriera?!
Aparte, en qué momento tenes la chance de hacer ese tipo de destrozo? Si cuando la galería está abierta siempre hay gente en el local, que era de 2 x 2 y pura vidriera con letras.
Es decir, el boludo que arranca las letras se toma el tiempo de actuar encubierto, entre sombras igual de boludas que él, aprovechando la tranquilidad de un negocio cuando nadie mira. Sospecho del que cuida la galería, voy a investigar si anda con las uñas largas.
Y los que arrancan las publicidades de las paredes? Que recompensa se puede obtener de hacer bosta un volante que dice "enseño inglés" ?! O dibujarle un bigote a Natalia Oreiro en una pared. O plasmar una pija voladora aterrizando en el bigote de algún político...
Este tipo de "arte del exabrupto" es una prueba más de aquello que no necesita pruebas: somos destructivos, y tenemos mucho tiempo al pedo. Podría agregar a este esbozo de teoría que "la tenencia de marcador indeleble genera presunción criminal".
Enfrente de casa tengo un taller mecánico de paredes blancas. Cada tanto pintan, no porque su fin último sea obtener el blanco "Ala", sino porque siempre pasa algún corazón con complejo de pintor y le escracha un "Gordi te quiero", o "Pame perdoname", o "Vendo Renault Clio Full Full".
Noto con cierta bronca que cada vez duran menos las paredes limpias. No se si es porque hay más enamorados o porque la venta de coches se fue para arriba. Pero es atractivo ver esta guerra pinturera que se desarrolla en la pared del taller.
Será que la maldad y el aburrimiento se mezclan de maneras poco ortodoxas, y generan resultados de este estilo.
Seguramente esos que van por la vida arañando los carteles ajenos, tienen bajo las uñas una frustración animalezca sin correa. Bienaventurados los que sepan expresar su amor sin mancharse las manos.
AtroZ.




